Premio Cofrade «Manolo Ramírez» 2018 a Jesús Fernández Lara

Premio Cofrade «Manolo Ramírez» 2018 a Jesús Fernández Lara

¿Qué ha supuesto para usted el nombramiento de que ha sido objeto?
Una gran sorpresa que me ha embargado de emoción, ya que no me lo esperaba y mucho menos en este momento de mi vida en el que se podría decir que estoy en un segundo plano en el mundo cofrade, aunque no por ello menos implicado.
Mi esposa e hijos y mi hermana han compartido conmigo todos los momentos y vivencias que a lo largo de los años se han ido sucediendo, y de mis cuatro nietos, Miguel Ángel,es el único que ha heredado éstas inquietudes cofrades y santeras al igual que sus padres.
Todos estamos muy contentos con este galardón y ha significado una gran satisfacción por lo que representa el premio Cofrade Manolo Ramírez en nuestra querida Lucena.
Desde aquí, quiero agradecer a todos aquellos amigos y cofrades que me han felicitado. 

¿Quién y cuándo le comunicaron que la Agrupación de Cofradías le había concedido el Premio Cofrade «Manolo Ramírez»?
Fue una noche de mediados de noviembre cuando me llamó personalmente el Presidente de la Agrupación de Cofradías Francisco Requerey y me dijo que estaban reunidos en la sede de la misma y que por unanimidad, me habían otorgado dicho premio por mi andadura cofrade. preguntándome si lo aceptaba.
Me quedé sin palabras, y en ese momento les dije que sí, agradeciéndoles incansablemente que se hubiesen acordado de mí entre todas las personas lucentinas que son merecedoras de dicho honor.
¿Cuánto tiempo de su vida ha dedicado al mundo cofrade?Siendo niño participé en la formación de Acción Católica en la parroquia de Santiago y fue allí donde inicié mi andadura saliendo como hermano en la Cofradía de la Columna y la Cofradía de la Soledad.
Desde los inicios de la Hermandad de San José Artesano y por pertenecer a la rama profesional de la madera, se despertó en mí un amor especial por esta Cofradía y me hice hermano de la misma. Fue con Manuel Lara cuando entré a formar parte de la junta de gobierno, continuando con distintos hermanos mayores y ocupando diversos cargos.
La Cofradía de Santiago Apóstol también se ocupaba de la organización de las fiestas del barrio, así como de los propios cultos: procesión, triduo, etc. Con Juan “Riconuevo” como hermano mayor, fue cuando inicié mi andadura en la Cofradía de mi barrio. Su mayor esplendor llegó con Ramón Roldán Barranco como hermano mayor, Don Francisco Mesa López como párroco y con mi persona como presidente de festejos y vice hermano mayor. Los tres éramos uno solo, por supuesto con el trabajo incondicional del resto de la junta de gobierno.
Tanto en la Hermandad de San José como en la de Santiago se pasaron años muy difíciles por el declive económico que se atravesaba en esas fechas y en consecuencia en las cofradías lucentinas en general. Había que reinventar las cofradías y su forma de financiación. Fue entonces cuando se me ocurrió el sortear la manijería de estos dos titulares entre sus hermanos, de modo que todo aquel que quisiese, pudiera optar a mandar el santo teniendo de ese modo esa posibilidad la gente más sencilla, pero no por ello menos merecedores de serlo. Esta iniciativa tuvo bastante éxito y se llevó a cabo durante muchos años.
A mediados de los setenta me incorporé a la Cofradía del Stmo. Cristo del Amor y Mª Stma. de la Paz junto con los hermanos fundadores de la misma y siendo hermano mayor Juan Antonio Parejo Pineda, teniéndome a mí en la misma consideración. Fui el responsable de fomentar la adquisición de la nueva imagen de la Virgen de la Paz al imaginero cordobés Martínez Cerrillo, así como la realización del trono de la Virgen en los talleres sevillanos de Manuel de los Ríos y el conjunto de techo de palio y bambalinas, obra de los talleres ecijanos de Joaquín Ojeda y el manto adquirido a la cofradía hermana de la Paz de Córdoba.
En estas tres hermandades es donde he desarrollado principalmente mi andadura cofrade, aunque he ayudado en la medida de mis posibilidades, a toda cofradía que ha requerido algo de mí y siempre desde el corazón.
Agradezco a esta Agrupación el que haya pensado en mi persona para otorgarme este premio, así como a las cofradías de San José, Santiago y el Amor que en su día también tuvieron a bien el imponerme la insignia de oro de cada una de ellas. Intentaré llevar estos galardones con orgullo y dignidad. 
¿Cuál ha sido su mayor satisfacción en su trabajo en el mundo de las cofradías?
El haber podido colaborar con todas las cofradías que me lo han pedido, no solo a las que he pertenecido.
Eran unos tiempos muy difíciles y toda ayuda era poca. El trabajo que se desarrolló en esos años era el resultado del esfuerzo de muchas personas ocultas que con su dedicación, han llevado a nuestras cofradías al lugar que hoy ocupan y han sido la cuna de las nuevas generaciones que actualmente están ocupando los cargos de responsabilidad en las juntas de gobierno y que se han criado entre tronos, candelerías, flores, incienso y cera.
Muchas gracias, y enhorabuena.