Saludo del Consiliario

75 ANIVERSARIO DE HERMANDADES Y COFRADÍAS DE LUCENA

“Cofradías y hermandades, la Iglesia os quiere, por eso amad a la Iglesia, dejaos guiar por ella; en las parroquias, en las diócesis, sed un verdadero pulmón de la fe y de vida cristiana, debéis ser una presencia activa en la comunidad.

Las hermandades han sido seña de santidad de muchos que han vivido con sencillez una relación intensa con el Señor.

Los cofrades tienen una misión específica e importante: mantener viva la relación entre la fe y las culturas de los pueblos a los que pertenecen, deben manifestar la fe a través de los sentidos, los afectos. Los símbolos de las diferentes culturas ayudan a transmitir la fe a la gente sencilla”. Papa Francisco.

¿Qué ha ocurrido en España y en el mundo en los últimos 75 años? Evidentemente muchas cosas, pero quizá las más reseñables para nuestra visión religiosa sean:

  • El 12 de octubre de 1943 quedó constituida la Agrupación de Cofradías de Lucena. El mundo estaba en plena II Guerra Mundial; España, con muchas restricciones y hambruna a consecuencia de la Guerra Civil que había terminado 4 años antes. En ese contexto, un pueblo, Lucena, con vocación de comerciante y con capacidad de renovación, comienza a vendar sus heridas y a recuperar las tradiciones religiosas.
  • El 2 de mayo de 1948 Lucena y el Campo Andaluz vivió un acontecimiento de gran relevancia: María Santísima de Araceli era coronada canónicamente. Ese día fue un “auténtico dos de mayo”. No al estilo del levantamiento sangriento de 1808 sino al estilo de una verdadera fiesta religiosa que a muchos ayudó a renovar su fe.
  • Los años 50 no fueron, tampoco, especialmente boyantes. Atraso, analfabetismo, miedo a expresarse libremente en público, recortes de libertades, se respira un machismo generalizado en todos los estratos de la sociedad, falta de higiene y de comodidades básicas en los hogares, pocos derechos de los trabajadores, etc. Pero en medio de ese desierto existen algunos oasis: España empieza a salir de su aislamiento gracias a algunas alianzas con Estados Unidos que se encuentra en plena Guerra Fría y se proclama el Dogma de la Asunción de la Virgen María el 1 de noviembre de 1950. Ese revulsivo religioso reactiva la piedad popular y se generalizan las procesiones en honor a la Virgen María.
  • En los años 60 comienza la recuperación económica de España y de Europa en general. En 1962 se celebrará el Concilio Vaticano II. Es un Concilio de gran repercusión mundial porque se renueva la mentalidad de la Iglesia y ésta hace un esfuerzo de adaptación a los nuevos tiempos. El Vaticano II dirá con respecto a la piedad popular:

“Con frecuencia las cofradías, además del calendario litúrgico, disponen de una especie de calendario propio, en el cual están indicadas las fiestas particulares, los oficios, las novenas, los septenarios, los triduos que se deben celebrar, los días penitenciales que se deben guardar y los días en los que se realizan las procesiones o las peregrinaciones, o en los que se deben hacer determinadas obras de misericordia. A veces tienen devocionarios propios y signos distintivos particulares, como escapularios, medallas, hábitos, cinturones e incluso lugares para el culto propio y cementerios. La Iglesia reconoce a las cofradías y les confiere personalidad jurídica, aprueba sus estatutos y aprecia sus fines y sus actividades de culto. Sin embargo les pide que, evitando toda forma de contraposición y aislamiento, estén integradas de manera adecuada en la vida parroquial y diocesana”. Nº 69.

  • Los años 70 supondrán un cambio radical con la llegada de la Democracia que trajo muchas cosas buenas y alguna mala (es la década del auge del terrorismo), pero en general supuso una liberación para la mayoría de la población, incluso, para la propia Iglesia de España que ganará en autonomía. No obstante, el Concilio se malinterpretó en muchos sentidos y la Iglesia se descafeinó en su liturgia. Las secularizaciones de los sacerdotes fueron masivas.
  • De los años 80 a nuestro 2019 no ha habido grandes cambios, la estabilidad política, religiosa y económica (con algunas excepciones como la caída del Muro de Berlín, la Unificación Europea y la crisis económica de la última década) han marcado los últimos 39 años. La Iglesia Católica responde muy activamente en cuanto a su doctrina social, ejemplo de ello son dos grandes santos contemporáneos: San Juan Pablo II y Santa Teresa de Calcuta. Las hermandades y cofradías, en los últimos años de crisis económica, han sido una importante ayuda a la sociedad. Son muchas las obras de misericordia que han llevado a cabo. Digamos que las hermandades y cofradías tienen un doble fin: por un lado, evangelizar a la gente, a través de las imágenes, que vive al margen de la liturgia de los templos y, por otro lado, tienen un fin social, una responsabilidad con los pobres a los que deben servir no como una ONG sino en clave evangélica, o sea, desde la fe en Cristo muerto y resucitado.

Felicito a la Agrupación de hermandades y cofradías en su 75 aniversario y os encomiendo al Sagrado Corazón de Jesús en este Año Jubilar. Que la Inmaculada Concepción, vuestra titular, ilumine vuestros pasos para que no tropecéis en el camino de la vida.

 

David Aguilera Malagón

Consiliario de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Lucena.